El panorama de la marcha atlética ecuatoriana sigue consolidando a Cuenca como su epicentro de alto rendimiento. En este contexto, Iván Oña compartió sus impresiones sobre el exigente proceso de preparación que atraviesa tras haber trasladado su base de entrenamientos a la capital azuaya. Además, destacó que esta decisión, según sus declaraciones, ha marcado un punto de inflexión en su madurez deportiva. También influyó en sus recientes resultados internacionales.
Oña, originario de Quito, se integró al equipo de trabajo dirigido por el experimentado estratega y andarín olímpico Andrés Chocho. Para el joven atleta, la transición de ciudad ha sido clave para alcanzar un nivel de concentración absoluto.
«El estar acá en Cuenca me mantiene más enfocado. Desde que llegué me he dado cuenta de que acá somos atletas 24/7. Es algo muy importante porque cada detalle cuenta y Andrés tiene todo totalmente coordinado», señaló Oña, haciendo hincapié en que la rutina diaria no se limita a las horas de pista. Por lo tanto, abarca una estricta planificación que incluye la recuperación, gestionada con apoyo técnico, la alimentación y el descanso responsable en el hogar.
Confianza y enfoque como base del éxito para Iván Oña
El impacto de esta metodología se vio reflejado en el pasado Campeonato Panamericano. En ese evento, Oña logró subirse al podio a pesar de medirse ante competidores de mayor recorrido en la disciplina. El marchista atribuye la base de este triunfo a la gestión psicológica y técnica de su entrenador.
«El resultado en este campeonato habla mucho de lo que ha hecho Andrés. La base de este triunfo es porque él ha sabido brindar esa confianza y esa tranquilidad. Yo tengo mucha paz, y con esa paz puedo convertirla en un enfoque al 100%. Se vio reflejado en la competencia; siendo el atleta más joven, me di un ‘tú a tú’ importante con atletas de mayor trayectoria», afirmó.
Para Oña, formar parte de un grupo que alberga y proyecta deportistas de talla olímpica constituye su principal motor diario. Así, eso le permite vislumbrar un proyecto serio y estructurado a largo plazo.
Con la mirada en Quito y el objetivo en Los Ángeles 2028
El calendario competitivo a corto plazo para el andarín nacional no da tregua. Oña confirmó que esta misma semana retornará a su ciudad natal para encarar el Campeonato Nacional Sub-23 en Quito. Esta es una de las citas clave para el cierre de la presente temporada, antes de planificar un año 2025 que anticipa «bastante competitivo».
En el plano mental, el deportista destacó la visualización positiva y sus profundas convicciones personales como los pilares para afrontar la presión de la alta competencia. Además, con el respaldo de su equipo multidisciplinar, la meta final se mantiene firme en el horizonte. «Siempre tuve una mentalidad de creer muchísimo. El proyectarme hacia donde quiero ir siempre se ha cumplido, porque el creer crea realidad. Yo sé que en este camino a Los Ángeles 2028 el objetivo se va a cumplir, porque tengo un gran equipo por detrás que me está empujando hacia allá», concluyó el marchista. (D)
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