El ecuavóley forma parte de la vida de Mateo Torres desde que era niño. Antes de convertirse en una de las figuras de Cuenca Sacros en la Liga Nacional, sus primeros recuerdos de este deporte están ligados a sus padres, Hernán Torres y Lidia Tenesaca, quienes lo acercaron a las canchas y le transmitieron el gusto por esta disciplina. Hoy, con 22 años, es uno de los jugadores que busca llevar al representativo azuayo a la final del torneo nacional.
Conocido como ‘Chico Mongo’, Torres atraviesa un momento especial en su carrera. Su talento como colocador y su capacidad para responder en los momentos importantes lo han convertido en una de las cartas de Cuenca Sacros, que el pasado viernes consiguió una importante victoria en Guayaquil.
En el coliseo Abel Jiménez Parra, en Samanes, el equipo cuencano derrotó 2-0 a Guayaquil Astilleros, campeón de la edición 2025. Los parciales fueron de 15-13 y 15-7, un resultado que dejó a Sacros con una ventaja importante en la primera semifinal y con la ilusión de definir su clasificación en casa el jueves 5 de noviembre en el coliseo Jefferson Pérez (19:00).
«Desde abajo venimos peleando, como equipo y como amigos. Estamos trabajando para grandes cosas. Vamos a entrenar y prepararnos para meternos en la final y hacer lo mejor que podamos», comentó Torres, quien también reconoce que el respaldo y la unión del grupo han sido fundamentales para alcanzar este momento.
Su camino en el ecuavóley comenzó mucho antes de los reflectores y las cámaras. Su madre conocida como la ‘Suca’ lo llevaba desde pequeño a las canchas y su padre también fue parte de ese acercamiento. El deporte terminó convirtiéndose en una actividad familiar y en una pasión que fue creciendo con los años. Incluso, su hermano también practicó esta disciplina y tuvo influencia en sus primeros pasos.
En sus inicios, Mateo no se desempeñaba como colocador. Comenzó como servidor y, con el tiempo, encontró su lugar como jugador de cambio, hasta consolidarse como colocador. Cuando se le pregunta por su principal característica, no duda en señalar la entrega y la concentración.
El crecimiento también le ha significado asumir nuevas responsabilidades. Tras la salida de Javi, Torres tuvo que dar un paso al frente y convertirse en uno de los referentes del equipo, pese a su juventud. «Es la primera vez que me toca jugar así, viajar y asumir estas dificultades. Me tocó pensar en la responsabilidad de estar adelante del equipo», señaló.
Fuera de la Liga Nacional, el cuencano también participa en otros encuentros y recibe contratos para jugar en diferentes canchas. El ecuavóley ocupa buena parte de su tiempo, aunque procura mantener los entrenamientos y aprovechar cada oportunidad para seguir creciendo.
Entre los jugadores que admira está Emerson Niola, una de las referencias que tuvo durante su formación y a quien observaba por su manera de jugar. Ahora, Torres empieza a escribir su propio camino dentro de este deporte, con el reconocimiento de los aficionados y el reto de responder a las expectativas.
La ilusión de jugar la final
El siguiente desafío está en casa. Cuenca Sacros buscará cerrar la serie frente a Guayaquil Astilleros y conseguir el boleto a la final de la Liga Nacional. Para Torres, el respaldo de la afición será importante en este encuentro.
“Que vaya toda la gente de Cuenca, que nos apoye y esté pendiente. Estamos representando a la ciudad y queremos que nos acompañen para meternos en la final2, expresó.
Su mensaje dentro y fuera de la cancha también tiene una enseñanza que atribuye a su madre: humildad. “Ningún oponente es pequeño. Dentro de la cancha todos somos grandes”, resume el colocador del club azuayo.
El equipo azuayo cuenta con Miguel Coello, conocido como ‘Pupa’; Elvis Parra, ‘Elvis’; Jhon Suárez, ‘Suárez’; y el juvenil Martín Herrera. El plantel está dirigido por Jofre Bermeo. (D)
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