La puerta entreabierta

Mi host mother LeeAnn de cuando fui estudiante de intercambio escribió esta semana algo que yo no sabía de ella. Nació en 1947 y se graduó de la universidad en 1969, en una época en la que, según cuenta, las carreras “aceptables” para una mujer parecían ser enfermería, docencia o trabajo social. A ella ninguna le interesaba, quería ser periodista.

Fue la única mujer en sus clases de periodismo y, hasta donde sabe, la primera en graduarse en esa carrera en su universidad. Pero una cosa era estudiar periodismo y otra encontrar un lugar para ejercerlo. Cuando comenzó a buscar trabajo, le preguntaban si estaría dispuesta a empezar como secretaria.

 “Yo quería ser periodista. Ellos querían que fuera secretaria”.

En su relato menciona a Gloria Steinem como una de las mujeres que marcaron su futuro, porque su ejemplo le mostró que una mujer podía tener una voz, una carrera, opiniones y una vida distinta de la que otros habían imaginado para ella.

“Soñar, al fin y al cabo, es una forma de planificar”, escribió alguna vez Steinem. A veces hay personas que, sin saberlo, amplían para otros el territorio de lo posible. Alguien se atreve a ocupar un lugar en el que no se esperaba encontrarlo y, de pronto, ese lugar ya no parece inaccesible.

Hay guiones que heredamos casi sin darnos cuenta: qué estudiar, cómo vivir, cuándo callar, hasta dónde aspirar. Hasta que alguien los desobedece.

Mi mamá LeeAnn finalmente encontró un editor dispuesto a darle una oportunidad y se convirtió en periodista.

Cruzar una puerta que otros consideraban cerrada no siempre implica derribarla. A veces basta con empujarla con calma y constancia. Y una vez abierta, algo cambia, no solo para quien la cruza, sino para quienes vienen después y la encuentran entreabierta. (O)

@ceciliaugalde

Dra. Cecilia Ugalde

Dra. Cecilia Ugalde

Comunicadora, doctora en Marketing. Docente e investigadora en la Universidad del Azuay. Ha hecho publicaciones en alfabetización mediática, redes sociales, marca y comportamiento del consumidor.