Polémica por la “calle embudo”

Una singular polémica enrarece a la Dirección de Control Urbano del Municipio de Cuenca.
Según la denuncia ciudadana, en la calle Ramón Cortázar que une la avenida Ordóñez Lasso y Tres de Noviembre se construye un edificio de siete pisos.
Lo cuestionable es que para hacerlo se ha sacrificado algo más de la mitad del ancho de la calle.
Resulta extraño, por decir lo menos, que primero se la haya pavimentado, dejando el ancho y el largo del predio esquinero sin intervenirlo porque había una casa sin terminar.
Lo lógico, lo técnico, es que previo a la pavimentación el dueño de aquel predio sea indemnizado para que toda la calle tenga aquella amplitud original.
Eso, según el vecindario, no ocurrió, y vino lo insólito: la dirección de Control Urbano otorgó los permisos correspondientes para construir el edificio, convirtiendo esa calle en embudo.
Destapado el escándalo, y cuando ha comenzado la excavación, sobrevienen preguntas sobre quiénes otorgaron los permisos, en especial la línea de fábrica; cuándo ocurrió, y cómo es que los funcionarios municipales no avizoraron el potencial problema y sus consecuencias, como para no apoyarse en otros criterios y hasta alertar al mismo Concejo Cantonal.
Empero, según aclaraciones difundidas, el asunto dataría de muchísimos años atrás, cuando los diversos Concejos, entre planificaciones y replanificaciones de la calle Tres de Noviembre, habrían dejado “vacíos” o cometido omisiones.
Lo cierto es que la calle Cortázar siempre fue de ocho metros de ancho. Las viviendas se construyeron respetando esa dimensión.
La administración municipal investiga el caso para tomar cualquier decisión. No le será fácil; pues habría muchos intereses en juego.
Dicen que Cuenca es una de las ciudades “mejor planificadas” del país; pero el caso descrito dice lo contrario, en el cual hasta debió primar el sentido común.
¿Quién controla a Control Urbano? (O)

REM

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REDACCION EL MERCURIO