Pese a que la vida es unidireccional y que partimos con las manos vacías de materialidades, nunca aprendimos a respetarnos ni a respetar a los demás. Nos olvidamos de nuestra fragilidad en términos de lo efímeros que somos. Globalmente, vivimos en un sistema que valora el crecimiento económico constante y ciego, bajo patrones de consumo …


